FC Linares - Arrayanes

            Arrayanes ha sido sin duda la mina más emblemática de todas las del distrito minero de Linares, pero a pesar de poseer uno de los filones más rico, el Estado como propietario de la concesión, nunca supo sacar gran beneficio y sufrir muchos episodios de corrupción.

           Cuando cedió a particulares la explotación, sí que obtuvo cantidades dignas en concepto de canon.  Uno de los primeros arrendatarios de Arrayanes fue José Genaro de Villanova  se hizo cargo de la mina el 23 de octubre de 1869. Este día comienza una nueva etapa en Arrayanes, hasta el arrendamiento de la mina por Villanova, el transporte se hacía por medio de carros volquete, tirados por caballerías que traían las tierras desde los pozos hasta donde estaban situados los hornos. El arrendatario, estableció una vía estrecha de 480 milímetros para vagonetas, remolcadas  por tracción animal comunicando desde la parte sur- Cerco de San Fausto hasta la parte media-alta (Pozo San Genaro), uniendo  talleres, los hornos, el lavadero, pozos de extracción, etcétera. Un grupo de empleados llamados vieros, se dedicaban  al mantenimiento de la línea férrea. Fallecido José Genaro de Villanova en 1884, el arriendo lo continuaron sus herederos y fue precisamente su viuda la primera en dotar al ferrocarril de Arrayanes dos pequeñas locomotoras de vapor de la casa Krauss, en esos momentos la extensión del ferrocarril alcanzaba los 2,5 kilómetros de longitud. Con Villanova el Estado en 22 años  del arrendamiento, había ingresado más de 15 millones de pesetas.

    Cinco años más tarde en 1889 el contrato de arrendamiento de Arrayanes es traspasado a la Sociedad Colectiva Figueroa y Compañía. Con el fin de explotar la zona final del filón, se perforaron nuevos pozos y se construyó el lavadero mecánico en el Ladero, con esta ampliación Figueroa extiende el ferrocarril desde el pozo San Genaro, hasta el Pozo San Ignacio, pasando por el lavadero, pozo Fábregas,  en total más de 5 kilómetros de longitud, entre el cerco de San Fausto y pozo San Ignacio, más el ramal hasta la fundición de San Luis, creando una auténtica red ferroviaria de vía estrecha. La casa Figueroa adquirió en el año 1891 dos locomotoras de vapor a la firma John Fowler, y con la extensión hasta la fundición de San Luis en 1896 otras dos locomotoras a la firma Kerr Stuart.

      Ya en el año 1928 volviendo a ser el Estado el arrendatario de la mina de Arrayanes, se procedió a la electrificación total de la mina y el ferrocarril, se adquirió una locomotora eléctrica a la casa AEG.     

    Antes en el año 1879, la compañía ferroviaria de Madrid a Zaragoza y Alicante, MZA, ponía en servicio el ferrocarril de vía ancha de Linares a Los Salidos, cuyo trazado discurría por distrito minero y cruzaba el gran rectángulo de la concesión de Arrayanes por un lugar muy próximo a los talleres de la mina establecidos junto al pozo Restauración, disponiendo de una vía que entraba hasta los muelles de carga de mineral de Arrayanes.

  Los tranvías de Linares, establecidos en el año 1904 también cruzaba la demarcación de Arrayanes teniendo parada muy cerca del pozo Federico.

    En cuanto al material remolcado, son unos volquetes de caja prismática. Un  bastidor con dos ejes, sobre el cual se hallaba instalada una caja basculante y los mecanismos de enganche.

 En 1898 había un total de 180 vagones.

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